27 octubre 2015

REPORTAJES: TREMÉ, UNA SERIE ANTOLÓGICA

Lección de vida, lección de música
                        


¿Te gustan las series? ¿Te gusta la música? ¿Te gustan las dos cosas? Pues tienes que ver Tremé, la creación de David Simon tras la aclamada y sensacional The Wire.

He pasado los últimos meses empapándome de esta serie que me topé por casualidad (poca repercusión y publicidad, gran injusticia) y que me atrapó en sus redes desde el primer minuto. Era el argumento lo que me llamaba la atención, el Nueva Orleans post- Katrina, las consecuencias y la supervivencia al desastre. Era una temática nueva para una serie, lejos de misterios, asesinos y asesinados, detectives astutos, heroicos policías, políticos corruptos y abogados salvavidas. Sí, qué poca imaginación. Así que cuando encuentras algo así, tan diferente, tan fresco, tan auténtico, tan mitad serie mitad documental, tienes que respirar de emoción a la fuerza. Y cuando ya en el primer capítulo aparece un personaje llamado DJ Davis que no hace más que mentar a los grandes músicos de la ciudad, y cuando en ese mismo capítulo aparece el gran Elvis Costello, te preguntas ¿pero qué es todo esto? ¿Esto es real o es un sueño? Pues sí, las cuatro temporadas de Tremé han sido un maravilloso y embriagador sueño, un sueño del que no quería despertarme. Un deleite para los sentidos de aquellos que amamos la música, que buscamos más allá de la superficie, que queremos saber de dónde viene aquello que estamos oyendo, dónde empezó todo, cómo empezó todo. Y es verdad que Nueva Orleans ha tenido una importancia cenital en el desarrollo de la música popular. Una cultura propia, una idiosincrasia singular, amada por muchos y amonestada por otros. Es lo que pasa con el sur, el sur de cualquier país, de cualquier parte. El sur es diferente. Lo fue desde los tiempos segregacionistas y mucho antes. Y Luisiana, por historia, pactos y circunstancias, se convirtió en un nudo de culturas inconmensurable. En Tremé se muestran los estragos de un desastre natural que dejó centenares de muertos, desplazados y almas rotas, la valiente lucha de sus gentes en defensa de familias, hogares, negocios y tradiciones. Se muestra también la desfachatez política, esa que siempre se nutre monetariamente de cualquier cataclismo arguyendo mejoras comunitarias que solo son humillaciones, la corrupción de unas instituciones que exterminan en lugar de servir. Se muestra una lucha de todos a una por volver a levantar puentes, el amor a un delta, a un carnaval sagrado, a las mejores y peores cosas de una ciudad inyectada en la sangre de blancos y negros, autóctonos y criollos, de cualquier religión, nacionalidad, raza o condición.

Tremé es una hermosa oda a la lucha vital, la amistad, el cariño y la nostalgia, en una historia magistralmente contada a través de personajes que parecen dispares pero no lo son. No obstante, los actos de todo ellos sucumben a los mismos ideales, y esos ideales son los que los atan a una Nueva Orleans para la que todavía hay esperanza. Personajes con los que acabas empatizando como si fueran vecinos tuyos, a los que acabas queriendo y comprendiendo, y con los que acabas llorando en la triste despedida final. Pero Tremé también es una oda a la cultura, un documentadísimo y mastodóntico homenaje a la música de la ciudad, a sus figuras fundadoras, sus músicos de éxito, sus figuras emergentes, sus clubs y sus bandas de desfile. Es una oda, cómo no, al Mardi Gras, ese carnaval desaforado en el que puede ocurrir de todo pero, ante todo, lo que ocurre es la música. MÚSICA en letras de color y con mayúsculas.

Voy a echarlos de menos. Voy a echar de menos a Antoine Baptiste, al “Gran Jefe” Lambreaux, a Delmond, a LaDonna, a DJ Davis y a Janette, a Toni y a Terry, a Sonny, a Annie T y su Bayou Cadillac.

Voy a echar de menos a los Guardianes de la Llama entonando aquello de “Mighty Cooty Fiyo! Indian, indian, indian of the nation, whole wild creation (...), my indian red”.

Voy a echar de menos a John Boutté, Kermit Ruffins, Trombone Shorty, Galactic y todas esas espectaculares brass bands.

Voy a echar de menos el House of Blues, el Howlin´ Wolf y el Tipitina´s.

Voy a echar de menos las referencias al Professor Longhair, Louis Armstrong, Louis Prima o Jelly Roll Morton.

Voy a echar de menos los entrañables cameos: Elvis Costello, Dr. John, Allen Toussaint, Shawn Colvin, Lucinda Williams, John Hyatt, Irma Thomas, Fats Domino, Ellis Marsalis (e hijos).
Voy a echar de menos a Harley Wyatt (Steve Earle).

Voy a echar de menos el Tremé.
Aunque siempre se puede volver a revivir la experiencia cualquiera de estos días, ¿no? Si alguna vez lo hago, sin duda tendré que tomar apuntes.

20 octubre 2015

DISCOS: YO LA TENGO "Stuff Like That There"


Publicación: Agosto 2015

Sello: Matador Records

Esto solo podían hacerlo Yo la Tengo. Un disco de versiones ajenas, versiones propias e inéditos todo en el mismo pack, al estilo de “Fakebook” (90) o “Genius + Love = Yo la Tengo” (96). Originales rehaciendo sus deberes, exquisitos y respetuosos tributando a los demás y siempre fieles a un talante que esta vez se centra en lo íntimo y melancólico. Geniales como ellos solos.

Joyas tomadas a préstamo: “I´m So Lonesome I Could Cry” de Hank Williams, “Friday I´m In Love” de The Cure o Butchie´s Tune” de The Lovin´ Spoonful.

Joyas propias asombrosamente reconstruidas: “The Ballad of Red Buckets” y “Deeper Into Movies”.

Joyas nuevas y flamantes: “Rickety” y “Awhileaway”.

Nota: quizá ya sea hora de coger “Big Day Coming” (Jesse Jarnow, Libros de Ruido 2014) de la estantería y empezar a leerlo.

12 octubre 2015

CONCIERTOS: IMMACULATE FOOLS

Toledo. Círculo del Arte. 10-10-2015.


No me canso de decirlo: en la música pasan trenes a los que hay que subirse sin remedio, pues quizá sea su último viaje. O el penúltimo. O el antepenúltimo. Por si acaso mejor agarrar la ocasión, sobre todo si el tren para cerca de casa. ¿Quién nos iba a decir hace unos meses que nos encontraríamos con Immaculate Fools cara a cara, olvidados entre los injustamente olvidados? Momentos únicos para echar la vista atrás, buscar en el armario de la ropa vieja, reconocer que su huella ochentera se la comieron otros (Joy Division, The Cure, The Psychedelic Furs, The Waterboys, Echo & The Bunnymen) por razones acientíficas. Pero nunca es tarde para rectificar y redescubrir, para alcanzar la felicidad que aporta el reconocimiento (aunque tardío) a una banda extraordinaria, para confirmar el asombroso hecho de que la mayoría de estas canciones estaban en ese armario, dobladas y arrugadas al fondo, pero ahí estaban al fin y al cabo.
 
Aunque de aquella banda formada por los hermanos Weatherill y Ross poco queda; queda solo un Kevin Weatherill (a.k.a Dirty Ray) muy profesional y en plena forma, canciller en pos de la inmortalidad de su trabajo, montando una nueva formación (y qué gran formación) para peinar nuevas carreteras en este 2015. Un cordial tipo capaz de transmitir el olor, tacto y sabor de la música desde el escenario, y no solo de la buena música pop-rock, sino de vestigios más clásicos y blues, como los mostrados en esa supersónica exhibición en solitario a la guitarra acústica (¿qué era eso? ¿“Big World for a Little Man” quizá?). Y quedan ante todo esas canciones de toda la vida, ese ramillete de éxitos desfilando uno tras otro para deleite de otra audiencia de esas que tanto nos gustan (y entre las que nos sentimos tan, tan diminutos): talludita, auténtica, entregada, verdadera. Audiencia que, evidentemente, enloquece ante todo al son de “Immaculate Fools”, “The Prince” y “Sad”, pero que mantiene el tipo de una forma ejemplar durante todo el show. Móviles  grabando, brazos al aire, caras de ilusión. Sí, Immaculate Fools fueron unos cracks de su tiempo. Yo era muy cría y no me enteraba. Ahora me entero y me contagio de esta masa entusiasmada y me convierto orgullosa en uno más. So sad, so sad, the things we never had, so sad, so sad, so sad”. Lavo y plancho esa ropa vieja, y “Never Give Less Than Everything”, “Wish You Were Here”, “Got Me by The Heart”, “Come on Jayne”, “So Much Here” o “Dumb Poet” (más todas las anteriomente mencionadas) relucen de puro brillo en mis perchas. Nunca es tarde, no señor.
 

10 octubre 2015

DISCOS: BEIRUT "No No No"


Publicación: Septiembre 2015

Sello: 4AD Records

Lo reconozco (y lo escribí en su día): “The Rip Tide” (2011) me decepcionó, me desmontó la leyenda vagabunda de Zach Condon. Normalmente eso significa pasar página, pero la culpa del armisticio la tiene el título de este disco. No, no, no. Cuánto cuesta decir el vocablo en cuestión a veces. En cuantos líos te metes por no saber usarlo a tiempo. A ver qué nos ofreces esta vez, Zach. Pues eso, que por tirar la toalla demasiado pronto te puedes perder cosas buenas. Y este álbum tiene cosas buenas, preciosas tonadas, pianos, percusiones, cuerdas y metales en expansión, todo un orbe de admirables sonidos, el reducto de aquello que algunos antes llamaban pop. Los hay que dicen que el pop ya no existe, lo han sustituido por una majadera marca llamada indie. Yo solo sé que en este disco escucho pop, lo que quiera que eso sea o lo que quede de él. Moraleja: tan importante es poder decir “no” como saber decir “”. Este nuevo sí a Beirut ha resultado ciertamente productivo.

Qué bonitas: “Gibraltar”, “At Once”, “August Holland”, “As Needed”, “Fener”, “So Allowed”.

03 octubre 2015

DESCUBRIENDO A... SYD ARTHUR


Quiénes son: cuarteto británico formado en Canterbury por los hermanos Liam Magill (voz, guitarra) y Joel Magill (bajo), Fred Rother (percusión) y Raven Bush (teclados y cuerdas varias).

Qué hacen: pop-jazz-folk-psicodelia-rock progresivo, la restauración de lo que una vez vino a llamarse “el sonido Canterbury”.  

Álbumes: “Syd Arthur” (2006), “On and On” (2012) y “Sound Mirror” (2014).

Su nombre, tesis 1: un juego paronímico con Siddharta, el personaje de Hermann Hesse.

Su nombre, tesis 2: un homenaje compartido para Syd Barrett y Arthur Lee.

Influencias: Love, Pink Floyd, Caravan, Jethro Tull, Grateful Dead, Soft Machine, Kevin Ayers, James Taylor Quartet, Phish.

Una seductora selección para empezar: “First Difference”, “Ode to The Summer”, “Dorothy”, “Promise Me”, “Garden of Time”, “Autograph”, “Chariots”.